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Ahora que se acercan elecciones, ¿hablamos del desarrollo profesional?

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El desarrollo profesional del personal de las organizaciones sanitarias públicas representa desde mi punto de vista una de las principales áreas de mejora de nuestro sistema de salud. La responsabilidad de que la situación sea claramente mejorable está dividida entre todos los actores  implicados. Instituciones, organizaciones sindicales, profesionales hemos aceptado de buena gana el café para todos (o casi todos), una subida salarial generalizada que no se ha acompañado de aumento de responsabilidades. Luego se instauró la crisis que ha incluido una nueva variable discriminatoria, ya que desde 2011 en osakidetza las convocatorias están en suspenso, sin embargo no se han dejado de pagar los niveles ya reconocidos.

Desde mi punto de vista, en el mejor de los casos, hemos conseguido una copia defectuosa del modelo de Agenda for Change del Reino Unido. Aunque en el papel se han llegado a poner muchas más cosas, en nuestro entorno nos hemos limitado a crear una simple escala salarial. Seguir leyendo Ahora que se acercan elecciones, ¿hablamos del desarrollo profesional?

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A veces lo que se ve nos hace invisibles

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Hace unas pocas semanas tuve la ocasión de visitar el servicio de Consultas Externas del Hospital de Cruces. Concretamente estaba acompañando a mis hijos a una revisión rutinaria en el servicio de oftalmología.

Al entrar en la sala, nos encontramos que en el mismo espacio de trabajo estaban la oftalmóloga y un enfermero. Algún lector pensará de manera inocente que se tratará de una experiencia de trabajo interdisciplinar, pero nada más lejos de la realidad. Donde estaba situado cada uno en el espacio físico nos dio una idea de lo que sucedía. Al abrir la puerta, en un rincón en la parte derecha de la habitación estaba la mesa de trabajo el enfermero. Sentado delante de un ordenador de donde no necesitó moverse en ningún momento. Su única función a lo largo de toda la cita fue llamarnos para entrar, hacer un “tick” en su lista de pacientes, y abrirnos la puerta en la salida. He de añadir que nos dio unas pegatinas para que los niños se fueran a casa contentos. Sobra decir que la exploración y demás actividades las realizó la oftalmóloga.

Cuando salí de la consulta estaba contento, porque nos habían dicho que todo estaba bien, sin embargo no podía contener un sentimiento de resignación. Cómo puede permitir el sistema tener a un profesional cualificado con la única función en 30 minutos de consulta sea pasar lista? Cuántos de estos casos hay en la actualidad? Yo diría que se encontraba en el último tramo de su vida laboral, por lo que teniendo en cuenta como se ha implementado la carrera profesional en nuestro medio, me imagino que su sueldo no andará lejos de quintuplicar el salario mínimo interprofesional.

enfrmvisiAl mismo tiempo sentía enfado. En las redes sociales siempre que ha surgido con fuerza el tema de la #VisibilidadEnfermera o de hacer la #EnfermeríaVisible el foco se ha situado en las trabas que nos ponen o creemos que nos ponen desde fuera. Sin embargo, desde mi punto de vista, deberíamos pensar primero en que tenemos en nuestra casa. Contraargumentando el tweet de @enfrmeravisible diría que en ocasiones lo que se ve de nosotros, es lo que nos hace invisibles a la sociedad.

En este análisis quiero plantear dos factores a los que deberíamos hacer frente. Por un lado las enfermeras que desempeñan cargos intermedios o de gestión no pueden permitir este tipo de situaciones. Creo que la sostenibilidad del sistema debe primar sobre posibles intereses corporativos, Y de la misma manera que proponemos que en determinados servicios donde hay un médico debe de haber una enfermera de práctica avanzada, enotros casos, donde ahora hay una enfermera quizá debiera estar una auxiliar o una administrativo. Por otro lado creo que debiéramos organizar el sistema de otra manera. Los turnos fijos de mañana siguen entendiéndose como un “Dorado” donde aspira llegar toda enfermera agotada por una vida a turnos, o que los ve como la única vía posible para poder conciliar su vida laboral con la familiar. Creo que tenemos que trabajar más la motivación extrínseca y la selección de los profesional, hacer que los servicios/unidades sean atrayentes y facilitar el desarrollo de los profesionales. No me imagino nada peor que estar trabajando en un puesto que no te resulte atractivo. Y creo que va siendo hora de poner encima de la mesa que este sistema de OPE’s, cambios de puesto de trabajo por movilidades donde barema principalmente la antigüedad, etc. es lo mejor para el profesional (una vez que ya ha conseguido la plaza), pero no lo es ni para el sistema ni para la profesión.

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Cuidado a pacientes en la Fase Aguda del ICTUS – Libro de referencia

IMG_4391-0Este post es una recomendación de un libro sobre el cuidado a pacientes que se encuentran en la fase aguda después de haber sufrido un ictus. Editado en 2010 por Jane William, Lin Perry Y Caroline Watkins, desde mi punto de vista recoge los aspectos que las enfermeras deberían tener presente a la hora de cuidar a los pacientes que presentan este problema de salud.

Accute stroke nursing

El libro está estructurado en 15 capítulos. Parte de la definición de ictus y la identificación de los recursos esenciales para el abordaje de la enfermedad y termina con el abordaje del cuidado y de la familia en la rehabilitación a largo plazo. Entre medias encontramos capítulos extensamente documentados sobre el manejo de la continencia, la comunicación, las alteraciones de comportamiento, problemas de movilidad y de nutrición. Este apartado en particular me parece especialmente destacable, tanto por el planteamiento que realiza de los factores que pueden condicionar una nutrición adecuada después de sufrir un ictus, como por la claridad con la que presenta el abordaje de la disfagia. De acuerdo a mi experiencia, este es una de las principales lagunas que tenemos en la actualidad.
Tanto por la falta de rigor y adherencia a las recomendaciones de la práctica basada en la evidencia de una parte significativa de la población de enfermas, así y como por la ausencia irracional de logopedas en los equipos de salud de los
hospitales de agudos. Hablo, claro está, de mi realidad, que es la que conozco, y que se ciñe al ámbito de Osakidetza, aunque intuyo que los sistemas de salud cercanos no se desviarán en exceso de esta realidad.
Siguiendo con este argumento del libro me gusta en especial el carácter interdisciplinar con el que está impregando, tan típicamente anglosajón. En el título queda claro que es un libro dirigido para enfermeras, pero no está escrito en exclusiva por enfermeras (aunque sí en una gran parte). Entre los autores que contribuyen encontramos a fisioterapeutas,
terapeutas ocupacionales, trabajadores sociales, logopedas y neurólogos. Quién pudiera soñar con una composición de equipos tan variada en nuestro entorno…

Quizá la lectura de este libro sea el primer paso para abrirnos los ojos de una vez a la escasez de profesionales de disciplinas diferentes con la que contamos.
Una pega que podemos encontrar es que el libro no está traducido, por lo que solo se puede consultar en su versión original en inglés. O más que un obstáculo puede que se convierta en un estímulo para quitarle el miedo y lanzarnos a aprender este idioma.

Espero que os guste y poder leer vuestras impresiones u otras recomendaciones.

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Image 1-6-15 at 21.44En este post me referire al paciente como esa persona que por circunstancias de la vida y del ciclo salud-enfermerdad termina en alguna de las camas de nuestros hospitales pernoctando y tomando una dieta en el mejor de los casos, eso si no esta en dieta absoluta. En resumen generando una estancia hospitalaria en términos estadísticos.

Desde el punto de vista de los cuidados de enfermería no solo el paciente es el receptor de nuestros cuidados si no que sus familiares también reciben nuestra atención. El apoyo familiar activo hace que la labor de enfermería sea mas fácil y posibilita un aprendizaje y adherencia al plan de cuidados establecido, que dependera logicamente del motivo que genero el ingreso.

Pero no es ahí donde quiero llegar, hoy mismo en la prensa aparece un articulo que clasifica los hospitales en un ranking que ha sido elaborado por la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública donde se concluye que El País Vasco tiene los mejores servicios sanitarios de España.

Enlace al articulo de prensa

Cuando lees la noticia el primer sitio hacia donde se dirige tu mirada es hacia la lista ordenada de mejor a peor atención sanitaria, sintiendo un gran alivio cuando ves que tu Comunidad Autonoma esta en primer lugar…..respiras.
Después cuando lees el artículo en profundidad te das cuenta de los criterios que se han tenido en cuenta a la hora de elaborar el XII Informe de los Servicios Sanitarios de las CCAA.
El estudio, realizado con datos de 2014 y parte de 2015 analiza como variables el numero de camas disponibles, de médicos, enfermeras por habitante, gasto farmaceuticos,  etc. También toman en cuenta la opinión de los usuarios del servicio de salud mediante una encuesta de satisfaccion genérica.

Al final estos datos no son más que números y clasificar los servicios sanitarios según las puntuaciones obtenidas en unos indicadores determinados no te asegura que tu sistema sanitario sea el mejor del estado. Cierto es que siempre que medimos lo tenemos que hacer de una determinada forma y con unos indicadores definidos previamente ya que de otra manera seria imposible.

La calidad asistencial se gana día a día, estando al lado del paciente y sus familiares en los momentos difíciles de enfermedad, cuando al terminar tu jornada laboral te vas a casa con la satisfacción del deber cumplido. Esto lo sabemos bien las enfermeras.
Me da miedo que se nos olvide coger de la mano al paciente que esta en la cama, arropar a la familia que sufre al otro lado de la puerta antes de poner su mejor sonrisa antes de entrar en la habitación de nuevo….me da miedo…..

SOLO MORIMOS UNA VEZ, NO PODEMOS PERMITIRNOS EL LUJO DE HACERLO MAL

Escribo este post al hilo de una noticia reciente en la que se destacaba el derecho de los pacientes terminales  de Osakidetza a disponer de una habitación individual en los últimos momentos de la vida. La periodista destaca que consecuencia de la ‘Declaración sobre derechos y deberes de las personas en el sistema sanitario de Euskadi”, No cabe discusión de que se trata de un paso importante para favorecer el cuidado ético, la dignidad y la intimidad de las personas y de sus allegados en el final del ciclo vital. Creo sinceramente que va a ser un factor que contribuya a que los profesionales cuenten con un entorno que facilite la atención humanizada que tantas veces expresamos queda relegada en el entorno hospitalario. Sin embargo, al releer la noticia me surgen interrogantes que ahora me gustaría compartir en voz alta. Desde mi punto de vista seguimos medicalizando el final de la vida, y en consecuencia no nos queda otra que morirnos en el hospital. Mi experiencia personal con las personas mayores de mi familia que han fallecido es que hemos sido nosotros los que hemos demandado querer pasar por esa fase en casa. Es cierto que el sistema cada vez oferta en mayor medida apoyo en el domicilio, vía equipos comunitarios de cuidados paliativos, hospitalización a domicilio o atención domiciliaria continuada. Pero el acceso a estos servicios no es equitativo y los recursos accesibles varían significativamente en función de nuestro lugar de residencia, además de la confusión que se genera entre los propios usuarios de los servicios. Creo además que tenemos que hacer una labor pedagógica con la sociedad sociedad y abogar por poner el tema del final en las agendas políticas. En este momento toma sentido impulsar el modelo hospice, como tímidamente se está empezando a ver con el desarrollo de equipos y unidades de paliativos. Pero me gustaría subrayar que no toda persona al final de sus días debiera estar bajo el cuidado de un especialista. Por el contrario, el manejo del duelo y la muerte forman parte de las competencias de cualquier profesional sanitario generalista y son los casos complejos los que deben ser gestionados por especialistas. Es más, tal y como leemos que sucede en otras sociedades, deberíamos impulsar la labor de voluntarios que dispongan de tiempo para acompañar a estas personas (hace poco leía que en EEUU se ha creado un movimiento de doulas para el final de la vida, otro indicador más de que los sistemas de salud no puede cubrir todos los frentes). Sin duda es un tema que da para un análisis más profundo, y que volveremos a discutir, pero en cualquier caso me gustaría concluir con una frase que desde que la escuché, no recuerdo a quien ni cuando, siempre la he tenido presente “sólo nos morimos una vez, no podemos permitir el lujo de hacerlo mal”.